En la mesa 4, se quitaba la boina. Pasaba una peinilla por unas cerdas blancas que le caía sobre los labios, y haciendo un ademán tembloroso, llamaba al mesero más cercano. “Oye muchacho, dame pasando un arroz con pollo”. Con el manjar chino en sus narices, el viejo empezaba a mascullar alguna oración en un idioma desconocido, se persignaba tres veces 1,2,3 para hundirse finalmente en un proceso perenne de mastica-traga.
:)
Lo del tiñer lo dedujo el canillita que vivía al frente del viejo. Entre burlón y estúpido, fue anunciando de casa en casa, con esa voz de yena desnutrida, que el viejo muy bruto había confundido la caneca de agua con una de tiñer, y que encima por poco se fuma un tabaco. Nadie le creyó. Pero el acto desesperado del niño ayudó a conocer que sí, que el viejo Rosales se lavaba la boca con tiñer; y que no, que no era un accidente, sino más bien un acto de culto.
Como sea…. en un domingo cualquiera, cuando el viejo se encontraba en pleno masculla-traga, un extraño de terno y casco apareció en el My Fucking como neo-huérfano en un orfelinato. <
;)
Las construcciones del barrio fueron cayendo como un castillo de naipes al que le llega un pequeño soplo de brisa y se desploma. Pero sobre las ases, las reinas y las picas, se levantaron unos armatostes inmensos, planos, cuadrados, con cristales que reflejaban esmog, nubes, aves solitarias, aviones distantes, todo, menos personas.
En tal confusión despareció el viejo.
Algunos dicen que al final accedió a vender la casa, y que con el dinero se internó en un asilo. Otros que había muerto al poco tiempo que empezaron las construcciones- no faltó quien lo incriminara con un Cartel mexicano….
Lo cierto es que hace pocos días un ejército de aprendices de bomberos rescató un poco de basura prehistórica de las cloacas del nuevo barrio. Nada del otro mundo. Nada en relación con el viejo Rosales. Nada. En realidad, el viejo desapareció, y despareció para siempre… y cuando los bomberos encontraron a un desperdicio óseo en trajes de camufleish lo rifaron sin remordimiento alguno.

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