Tres. Son los sesentas. En específico junio del 68. Andy Warhol está pegándose la última pitada de un tabaco en el estudio cinematográfico de “The factory”. La ceniza cae hasta al piso, y antes de expulsar el último golpe de humo, un piedrazo metálico le atraviesa el pulmón derecho. Luego viene otro - este le perfora la ingle. Un tercero le llega a los bíceps. En total son seis. Seis balas que le atraviesan la epidermis y le empujan (y le botan) hasta el suelo, como si en cualquier momento un hueco inmenso estuviera por abrirse para tragarse al excéntrico de Warhol.
Dos. Julio del sesenta y dos. “¿100 latas de sopas, 100 latas de coca-cola? ¿No les parece acaso una burla? ¿Un insulto al arte?” pregunta el crítico Clemente Greenberg en su columna semanal del New York Times (15 de julio de 1962). “Es un publicista con suerte. Un mero espectador del arte. Un loco que convence con garabatos infantiles. Algo así como un arte pop”.
Uno. “Andrew….Andrew. Despierta”. Debe ser Julia. Abrí los ojos para confirmarlo. Ahí estaba mi madre, con una lata de sopa de tomate Campbell. Le dije que me tomaría la sopa más tarde. Esa sopa me gusta mucho. Ya no tanto desde que enfermé. Desde que enfermé mi madre me cuida más. Me trae historietas de Batman y Superman; me deja escuchar la radio todo el día; me deja hablar con el vecino que siempre va al cine. Pero ya no tengo tantos amigos como antes.
El viernes pasado, el doctor me dijo que debía estar en la cama todavía. Que me falta mejorar. Me dijo que siga dibujando y que para mi cumpleaños seguro estaré mejor. Ojalá. Por fin tendré 10.
Frame en negro. La operación duró más de seis horas. Cada una de las balas tuvieron que ser retiradas con la precisión de un escultor renacentista para que Warhol sobreviviera. Valerie Solanas huyó con la magnum 35mm para ocultarse en los suburbios neoyorquinos.La policía continúa con la búsqueda.
Inicio. “Señor Warhol…Señor Warhol”. Debo estar en un hospital. No quiero saber el porqué. Hace mucho que temo a los doctores.
“Señor Warhol. Créame, sigue vivo de milagro. Fue impactado por 6 balas en puntos sensibles del cuerpo.”
Ahora que lo dice…. Cómo está Mario! El recibió las primeras balas por mí. Digame que sigue vio.
Gracias a Dios. No. No tengo nada que testificar contra de Valeri. Es cierto, tenía sus razones.
Tengo que volver a guardar reposo. En realidad, los doctores saben que para mí esto es como otra serigrafía. Algo más de mi rutina. He pensado mucho en la muerte estos días. No puedo creer que en realidad estuve tan cerca.
Las latas de sopa, el retrato de famosos, los colores ya no me hacen sentir lo mismo de antes, ni los motivos. He mentido tantas veces acerca de mi afición a la cultura norteamericana, que estoy empezándo a creer que en realidad me gusta.
No, no he mentido. Sí, sí y sí. Cómo despreciar a esta sociedad que me adora por ser el exéctrico Warhol. Y no voy a mentir: eso me encanta.
Pero me cansó la simplicidad de mis trabajos. En serio, aveces, hasta yo me pregunto si eso en realidad puede ser llamado arte.
¨Pop¨. Sí, amo a este término. Define mi trabajo bastante bien. Y porqué no puede ser arte. Bah! Es arte. Nunca debí dudar.
Claro, fue por la muerte…. Pero la muerte también puede ser vista de una manera pop ¿o me equivoco?
No, yo nunca me equivoco. La muerte debe ser tratada como pop, como algo sencillo y rosa. Y yo soy Pop y acabo de ser muerte. Entonces, hagámoslo. Listo. Tratemos la muerte como nunca antes ha sido tratada: serigrafiemos el temor.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
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Interesante... Andy Warhol es una buena idea para este proyecto
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