lunes, 7 de diciembre de 2009

Fratricidio porcino

Telegrama del escuadrón halcón inesperado 3:

13 de marzo. 16:40. Estimado Comandante Riofrío. Seré breve porque el tiempo es de lo menos que disponemos por el momento. Hoy, martes 13 de marzo a las 5:30 de la mañana, el escuadrón halcón inesperado número tres ha sufrido del ataque intempestivo de un grupo de paramilitares yanquis. El suceso acabó con la honorable vida de 15 de nuestros muchachos. El conflicto continuó hasta las 16:40, hora en la que nos deshicimos de los invasores. El campamento se encuentra en las mejores condiciones. Los rehenes duermen completos en sus cubículos. Hemos reforzado la vigilancia.

General Mario Cerda.

13 de marzo. 18:17. Comandante Riofrío. No he recibió ninguna respuesta suya. Acá las cosas empeoraron. Los malandrines neoyorquinos han destruido al campamento del escuadrón estrella del norte. El mayor Wilson Cerda, jefe de la base, me ha comunicado que se dirige a mí campamento con 4 sobrevivientes. Las municiones de ambos empiezan a terminarse. Le pido, cordialmente, enviarme refuerzos.

General Mario Cerda.

14 de marzo. 01:25. Comandante. Le ruego hacer apresurar al resto de hombres. El mayor Cerda y los 4 sobrevivientes me han informado que el ejército gringo ha destruido también al campamento Magdalena de los 13 discípulos. No he podido comunicarme con el teniente Marcos Cerda, líder de las magdalenas; pero los centinelas me han informado que los yanquis se aproximan de nuevo a este campamento. Insista prisa en los refuerzos.

General Mario Cerda.

14 de marzo. 03:42. Las tropas yanquis están a unos pocos kilómetros. Han aprisionado a casi todos nuestros centinelas. Esperamos a sus hombres. Las magdalenas lograron escapar del campamento antes del bombardeo. Se han instalado en nuestro fuerte.

GMC

14 de marzo. 04:05. Las cosas no mejoran. El avituallamiento de hombres nos ha obligado a tomar medidas drásticas. Hemos introducido a todos los rehenes en el sótano de suministros. No se preocupe, 4 hombres los vigilan con metralletas. Dos bombarderos han merodeado al campamento sin disparar. Parecen haber encontrado nuestras coordenadas.

Mario Cerda.

14 de marzo. 06:30. Comandante ¿Han sido sus tropas? Los bombarderos han caído como moscas quemadas para perderse en el bosque. Hace horas que no escuchamos de insinuaciones terrestres. No se preocupe, me adelantaré con un escuadrón mientras llegan sus refuerzos.

General Mario Cerda.





Telegrama del Comandante Juan Manuel Riofrío.


14 de marzo. 20:00. General Mario Cerda. Deténgase. Aléjese de la intemperie. Regrese a al campamento con todos sus hombres. AHORA. Todos sus telegramas han sido intercedidos por el escuadrón norteamericano Wolf. Acabo de recibirlos todos de golpe, como un tsunami. REGRESE. Le han tendido una emboscada. Los aviones en llamas no eran más que chatarras en fuego para distraerlos. Las tropas terrestres han rodeado su campamento. REGRESE. Insisto, le estaré mandando los refuerzos de inmediato.




Telegrama del mayor Nelson Villalba

15 de marzo. 03:04. Comandante Juan Manuel Riofrío. Lamento informarle que hemos llegamos demasiado tarde. El campamento de los halcones ha sido completamente diezmado;los rehenes, liberados. El único testigo del hecho, ha confesado moribundo: “murieron los tres Cerdas, por cabrones”.

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