martes, 8 de diciembre de 2009

Los contorsionistas

La habitación, que a obscuras no era grande ni pequeña, tenía algún sistema de ventilación húmedo para que los miserables respiraran.
Todos habían sido amontonados en posiciones poligonales para alcanzar sin derrumbarse: unos parecían figuras egipcias estirando el cuello como camellos, y otros se incomodaban al sentir una posición kamasutrica que les rosaba la cara.
Al inicio algunos se esforzaban por conocerse: repetían sus nombres, sus aficiones, sus metas, y en más de una ocasión se nombró a un presidente, a un secretario y a una reina de belleza. Cuando creían estar dormidos, algún Vinicio despertaba al resto a gritos diciendo haber escuchado que una tubería cercana había explotado y que sería cuestión de momentos para que la grieta se extendiera hasta la habitación, o alguna Ana se lamentaba y pedía clemencia por un neonato que no podía ser amamantado.
A veces el ambiente obligaba a pensar que el espacio había sido completado con cadáveres, o con algún tipo de bolsas de mierda;entonces, unos a otros, se lamían los parpados para comprobar si habían muerto.
Así pasaban los momentos, y unos decían estar hambrientos, y otros preguntaban por la definición de hambre. Hasta que en cierto instante, una voz preguntó: ¨Oigan :¿Qué carajos hacemos en esta habitación?¨Se encendió una lámpara y empezó el conflicto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario