En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Una vez levanta la estatua, las jóvenes ovejas negras, las que habían pintado su lana para ser aceptadas, corrieron en grupo hacia al parque, y ahí con un orgullo visceral, se arrancaron los disfraces.
No se escuchó la carga de los fusiles...pero más de una oveja negra regresó con plomo en los pulmones.

Es interesante. Me gusta la foto de la oveja negra.
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