
La Laguna tiene forma de ocho, dividida por un cinturón de piedras. Cada división tiene un diámetro de 6 metros, con un metro de profundidad. Si usted se acerca para mirar los peces naranjas que se pasean por la profundidad, el primer obstáculo que obstruirá su visión son un montón de algas espiraladas que crecen desde las esquinas; seguido de la cristalinidad del agua, en la cual podrá verificar si el labial aún no se le ha escurrido.
Si a la final, usted logra divisar algo que se mueve en el fondo del agua, de seguro será uno de esos peces que ocupan todo el espacio de un plato, pero que, sin embargo, deberá conformarse con contemplarlo. El límite fronterizo del nado de estos peces está dado por un montón de piedras desiguales que se unen para formar un moldura para que el agua no se desborde.
La periferia de la Laguna está caracterizada por la presencia incipiente de árboles desnutridos entre los que se esconde una pagoda; y por un marco de césped que recorre la misma ruta de la laguna.
Siempre se destaca un sonido: el rugido del agua golpeando las piedras cuando baja en una pequeña cascada hacia el Lago, y un montón de voces de extraños que no se detienen.

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