La envoltura, una lacito plástico multicolor, invadida de letras fosforescentes (amarillo y naranja) se comienza a desprender. Nace el caramelo. Un jabón naranja con perlas diminutas en los bordes. Un jabón diminuto, seco, con olor a esa nada que se llama plástico.
Pero cuando entra al paladar su estado cambia, parece que algún hechizo de la naturaleza lo transforma, como transmuta al fuego en cenizas. Se vuelve meloso, dulce y ese olor a plástico se atenúa por un olor de azúcar sintética.
Se lo escucha, al menos cuando empieza a adelgazar, y la garganta pide que se devuelva la saliva. Se rompe, se escucha un rastrillo deslizándose por las paredes de la boca. Desaparece y la envoltura queda distante, dejando de ser lazo para ser manta.

Me gustan mucho la imágen del nacimiento, " nace el caramelo", es bien creativo y le da al lector un buen sentido de como parece el proceso
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